Barnett Newman, Vir Heroicus Sublimis, óleo sobre lienzo, 1950-1951 A las 14.00 del presente día, 9 de septiembre de 2008, ha tenido lugar un juicio entre artistas y teóricos del arte en los juzgados salmantinos. La acusación es grave: los primeros piensan que los segundos les están "utilizando" para corroborar sus teorías y opioniones en materia artística. A fin de verificar la acusación se presentaron las siguientes pruebas:
1. Escrito de Pilart, teórica del arte de primera fila, acerca de Barnett Newman: una de las figuras más representativas del Expresionismo Abstracto.
1. Escrito de Pilart, teórica del arte de primera fila, acerca de Barnett Newman: una de las figuras más representativas del Expresionismo Abstracto.
2. Declaraciones de Rabo Karabekian, ex-miembro de dicho grupo artístico antes de que el Saaten Dura-Luxe arruinase su producción artística.
PRUEBA 1: Nosotros estamos construyendo catedrales, señalaba Barneett Newman en su artículo "The sublime is Now" publicado diciembre del 1948 para la revista Tiger´s Eye. Se refería, evidentemente, a que él había logrado alcanzar la sublimidad sin necesidad de recurrir a pináculos, luz vidriada y Pilares de la tierra. Sus superficies monocromas bastan, como el ángulo. Yo comparto la opinión de Newman, como también lo hacía J. F. Lyotard, sólo que en este caso el trino no es uno. Para comenzar su argumentación el filósofo alude a la contradicción, desarrollada ampliamente en el terreno filosófico, existente entre la capacidad de concebir una idea y la capacidad de representarla. La posibilidad del pensamiento de trabajar en términos absolutos, se ve frustrada por una imaginación que no puede representar ante el sujeto dicho ideal. De ahí la angustia: somos capaces de pensar en la Muerte, pero no podemos representarla. Los objetivos de la pintura moderna, según Lyotard, están orientados en esta dirección: « Hacer ver que hay algo que se puede concebir y que no se puede ver ni hacer ver». Una finalidad tan complicada como los medios necesarios para conseguirla. La solución viene proporcionada por E. Kant y definida como presentación negativa. La carencia de representación o presentación negativa es la única forma lógica de mostrar lo inmostrable. La pintura de Newman está orientada en este sentido. Newman pretende formalizar en sus superficies monocromas el sucede, la ocurrencia, el ahora («The sublime is now»). Para hacerlo, sin embargo, no opta por el instante detenido (cuándo daño ha hecho Cartier-Bresson) en una situación cualquiera, sino por una abstracción sólo superada por el suprematismo de K. Malevitch. Dicho de otra forma, opta por no representar nada y es precisamente en carencia de imagen donde lo inmostrable aparece, tal como señalaba Kant. Los lienzos de Newman, frutos de la ocurrencia del acto creativo, del ahora, quedan, así, como testigos de lo inexpresable:
«Newman rompe con la elocuencia del arte romántico, pero no rechaza su tarea fundamental que es que la expresión pictórica, o cualquier otra, sea testigo de lo inexpresable. Lo inexpresable no reside en un allá, en otro mundo, en otro tiempo: sino en ese: que sucede (algo). […] El color, el cuadro ―en tanto que ocurrencia, acontecimiento- no es expresable y esto es lo que tiene que testimoniar.»
De esta forma Newman es capaz de superar una incapacidad de la imaginación para representar lo absoluto; proporcionándonos con ello placer. Placer que supera la angustia inicial: de nuevo lo sublime por Kant; de esto habla la pintura de Newman. Vir Heroicus Sublimis: nunca lo sublime había sido de un anaranjado tan intenso.
Rabo Karabekian, Green which I love it, green, Sateen Dura-Luxe 1956
PRUEBA 2:
"-Y luego se suicidó Rothko- dijo Circe Berman
-[...] De nuevo el melancólico pasar lista a los suicidios (reales como la vida misma) entre los expresionistas abstractos: Gorky se ahorca en 1948, Pollock, y casi inmediatamente Kitchen, conduciendo borracho el uno y de un tiro el otro en 1956, y por fin, Rothko de la forma más sobrecogedora, con un cuchillo.
Le dije, en un tono áspero que nos sorprendió a ambos, que aquellas muertes violentas eran como nuestra afición a la bebida, y que no tenían nada que ver con la pintura.
Le dije, en un tono áspero que nos sorprendió a ambos, que aquellas muertes violentas eran como nuestra afición a la bebida, y que no tenían nada que ver con la pintura.
-No voy a discutir contigo -me dijo Circe.
-¡En serio! ¡Palabra de honor! -dije todavía con vehemencia-. Lo único mágico de nuestra pintura, Mrs. Berman, y eso ya lo sabían los músicos [...] es que era pura esencia del milagro humano, y que no tenía nada que ver con la comida, el sexo, la ropa, las casas, las drogas, los coches, las noticias, el dinero, el crimen, el castigo, los juegos, la guerra, la paz y seguramente tampoco con el universal impulso humano que lleva a los pintores igual que los fontaneros hacía una desesperación y autodestrución inexplicables. [...] Nuestras pinturas no tenían nada en común salvo una cosa: no trataban más que de sí mismas"
-¡En serio! ¡Palabra de honor! -dije todavía con vehemencia-. Lo único mágico de nuestra pintura, Mrs. Berman, y eso ya lo sabían los músicos [...] es que era pura esencia del milagro humano, y que no tenía nada que ver con la comida, el sexo, la ropa, las casas, las drogas, los coches, las noticias, el dinero, el crimen, el castigo, los juegos, la guerra, la paz y seguramente tampoco con el universal impulso humano que lleva a los pintores igual que los fontaneros hacía una desesperación y autodestrución inexplicables. [...] Nuestras pinturas no tenían nada en común salvo una cosa: no trataban más que de sí mismas"
Declaraciones de Rabo Karabekian recogidas en Vonnegut, K., Barbazul, Barcelona, Anagrama.
Doris Salcedo, Intervención sobre pavimento, Shibboteth, 2007
SENTENCIA:
A la salida de los juzgados uno de los acusados declaró: "No nos importa, al fin y al cabo, son artistas, qué vamos a esperar"; la teórica del arte contemporáneo Pilart intentó no pronunciarse, ya que su texto se había utilizado como prueba (además, llegaron a ella rumores de que una fotografía secreta había sido utilizada en su acusación); finalmente declaró: "El problema es que este juicio nunca debería haberse llevado a cabo. Artistas y teóricos están situados cada uno en su lado de la grieta (se refiere a la intervención que la artista Doris Salcedo realizó para la sala de turbinas de la Tate Modern (Shibboteth, 2007) Es una teórica del arte, recordemos, le encantan las referencias); el problema es que más que ver el abismo, deberían ver que la distancia que los separa no es tan grande."
1 comentario:
Muchas gracias.
Te leo,
un besito!
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