(ANTE EL CORRECTOR ORTOTIPOGRÁFICO)
Lynne Cohen, Men's Club from "Occupied Territory" Gelatin silver print, 1984"Cuando el discurso es sublime se llena de defectos, de faltas de gusto, de imperfecciones formales. El estilo de Platón, por ejemplo, está lleno de énfasis, de grandilocuencia, de comparaciones forzadas; en resumen, Platón es un manierista o un barroco comparado con un Lysias, o un Sófocles o un Ion, o Píndaro con un Bacchylide; resulta que el estilo de los primeramente citados es sublime, y el de los segundos sólo perfecto. Una debilidad en el oficio es, pues, venial si es al precio de una verdadera grandeza. La grandeza en el discurso es verdadera cuando testimonia la inconmesurabilidad del pensamiento con el mundo real."
J. François Lyotard, "Lo sublime y la vanguardia", en: Lo inhumano. Charlas sobre el tiempo, Buenos Aires, Manantial, 1998, p. 12.
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