El escenario de este no-lugar del arte contemporáneo salmantino recuerda los postulados del teatro de Brecht. Estamos en el gallo (respetemos las minúsculas, respetemos a e. e. cummings) y tres actores salen a escena. Hay en la actitud de Pilart algo de dislocación y desplazamiento. Su reino no es de este mundo. La teoría del arte, como ha señalado en múltiples ocasiones le puede y le pone, pero ha decidido desvincularse de la parafilia voyeurística y dar un paso a la acción. Cierto es que estuvo en la Sala de Turbinas de la Tate cuando Doris Salcedo la intervino con su magnífica Shibboleth, que sabe que la distancia entre ambos campos no es mucha si uno no mira directamente al vacío; pero Pilart está contraviniendo todos los consejos acerca del abismo y ahora es incapaz de huir del vértigo. Mira entonces a sus compañeros de escena (Twist me after the beginning/I’m twisted/Twist me after the beginning/I’m twisted) y canta. El resto es lienzo y epidermia dispuesta para el segundo participante.
Pablo Sánchez (http://lasogaalcielo.blogspot.com/) guía por el principio de que toda indecisión se resuelve prácticamente: agarra tinta, pinceles y pinta. Pero P. S. no es Jackson Pollock ni trabaja en horizontal (pese a ser uno de sus fetiches espaciales), así que la pulsión de su action painting se ve interrumpida por una ligera vacilación. Duda y pinta; pinta y duda; pinta y fuma; duda y fuma; fuma dudas y vuelve a pintar fiel a ese a ese principio de vitalidad excesiva según el cual las ramificaciones deben extenderse incluso allí donde debieran cesar. Los términos no me pertenecen: son de Mario Perniola, pero no quiero engordar citas que me pongo teórica y me voy, también yo, por las ramas. Nosotros, quizás, no entendamos que su arte no admita de esquemas preconcebidos, pero la clave de su arte radica precisamente ahí, porque los árboles tampoco entienden de directrices en sus ramificaciones. Créanme: hay algo siniestro en el crecimiento vegetal artificialmente redireccionado, que recuerda las prótesis y ortopedias adolescentes causantes de nuestro desastre generacional. (I will not give it back/This is how I feel/This is how I need).
En definitiva, la pintura de P. S. admite tan pocos esquemas como arrepentimentos tolera, aunque necesitamos aquí una inversión valorativa de la negatividad con que tradicionalmente se ha presentado este término. Antes de llegar a ser algo, el arrepentimento goza del privilegio de dejar de ser lo que nunca será para convertirse en un otro distinto. Hay algo de magia en todo ello (y también algo de retórica, para qué nos vamos a engañar): es el azar el que guía esta pintura que, desde esta perspectiva y poniéndonos literarios, podríamos tildar de cortazariana o parchisística (sí, sí, de parchís: lean a Fernández Mayo, escuchen a Señor Chinarro). (And I want your love/ and I need your hope/and I want you need/and your fingertips to let me in.)
No, P. S. no es Jackson Pollock, pero David Escanilla (http://www.davidescanilla.com/) bien podría ser Hans Namuth no sólo en la equiparación obvia del papel desempeñado, sino en la técnica y el rigor formal. Sin ánimo de ponerme categórica (y con ello teórica del arte nuevamente), lo cierto es que los preliminares artísticos con que P. S. y D. E. abordan sus respectivos trabajos es casi dicotómica. Detrás del trabajo del último hay un proyecto previo delimitado conceptual y formalmente con la precisión de un arquitecto. Es normal, D. E. forma parte de este conjunto de artistas que, al igual que Kendell Geers (o K. G. al igual que él, aunque para mí aquí el orden de factores no altera el producto), prefiere seguir siendo «la arena dentro de la vaselina» del arte contemporáneo. En definitiva, que pese a lo molesto y problemático de la etiqueta, es un artista político y no puede arriesgarse a ser malinterpretado; hay demasiado en juego: la política conforma nuestra ontología y nuestras poéticas. (I can not continue by myself/You can not continue on your own/ I can not continue on your own/ I can not continue you will leat me on.) Rigor en los preliminares, ya lo hemos dicho, precisión en la ejecución, decimos ahora: ninguna imagen es tan sugerente para describir este procedimiento como la del cirujano del que a D. E. a veces le gusta disfrazarse a fin de cortocircuitar el signo publicitario. Pero no nos equivoquemos, hay una delicadeza en su forma de hacer que dista del desapego quirúrgico y sus consecuentes cicatrices perfectas (de ésas que a él, por cierto, tan poco le gustan). Es imposible para nosotros, objetos de su arte, no dejarse seducir por este paradójico ojo táctil que jamás traduce la frialdad mecánica que lo alimenta y la exactitud estructural que lo guía. Como al sabio en la estoica sentencia, es en esto precisamente donde se reconoce al profesional: en la opacidad de su disciplente formación; en la normalización y el cambio hacia el registro procesual; en la adaptación al medio y la capacidad de convertir la abstracción del modelo en objeto único.
Un último apunte para el señor D. E.: acepte los elogios y no los confunda con la demagogia; todo es mentira menos la verdad y yo nunca miento, porque la mentira debilita al interlocutor. (And I need to feel that I’m fixed on you/ I’m stuck with glue/When I’m singing the dubidubidubae).
Y la vida, como la película de Kiarostami, continúa y el cuerpo de Pilar es nuevamente intervenido esta vez por David de la Mano (http://daviddelam.blogspot.com/) . La mano de de la Mano tiene algo de hipnótico: el cuerpo razonado de Pilart (A la mierda las dicotomías, a la mierda Descartes) se ha quedado dormido y, en consecuencia, se ha poblado de monstruos. La mente corporal de D. de la M. está, como la de todos nosotros, llena de ellos. Alguien nos dijo un día que los seres que alimentaban nuestros terrores nocturnos desaparecían, que cuando fuéramos adultos sólo tendríamos miedo a la soledad. Nos han mentido por partida doble: la soledad aterroriza menos que la cama compartida (y no digamos el baño) y los monstruos nocturnos se nutren de electrodomésticos quejicosos y voces en cuarta dimensión. (Si duele más la cura que la bala y cuando no se espera na y cuando no sana, dime cuanto me amas.) Los enemigos de este jardín proliferan y Pilart no tiene, desde la perspectiva de D. de la M. masa corporal suficiente; no pasa nada, la pierna es aún territorio virgen listo para ser colonizado. El primero en llegar es un perro. Nada monstruoso parece habitar en esta presencia, pero estamos en la sobremodernidad y, en consecuencia, intoxicados por el exceso de referencias. Conocemos las Pinturas Negras descontextualizadas en el contexto museístico; hemos visto a ese perro asfixiado y no podemos dejar de sentir escalofríos. Pero no sólo Goya, este perro deviene monstroso en otro de nuestros miedos adultos: somos incapaces de responsabilizarnos de él; somos incapaces de asumir responsabilidades en general. Alguien nos ha vuelto a mentir. (Si a un perro lo llaman manzana a mí me han llegao a llamar chabacana ¿Donde está el problema?)
Música: "Drive me" del album Till It Breaks, Nawjajean y "Jura y gana" del album Alevosía, La Mala Rodríguez (Recomendados por el Sr. D. Cardeñosa; gracias por su sensibilidad musical)
3 comentarios:
Hola PilaArt
He borrado el post de Nothing is real, no se muy bien por que. Pero gracias a blogger los comentarios me llegan al mail y he podido leerte.
Muchas gracias.
Estamos en contacto
(Preparo mentalmente mi viaje a Salamanca).
Mua.
Luna.
(ah, menuda pasada de fotos y post)
viste "salto al vacio" la primera peli de nawya nimri... las demás bueno... tenía escrito en su cabeza rapada, VACIO, no se si la visteis, bestial. como cantante bestial tambien, yo cada día flipo más con esta tía. en fin que la amo y ella no sabe ni que existo, como todas. je je
Señorita Pilart, has de saber que las ramas de mi bote de tinta tiemblan de emoción solo con pensar en serpentear por la esbeltez de tu cuerpo. Más si luego se reencarnan en la culta sofisticación de tu crónica exquisita.
(uah, soy todo un galán)
¿Me pasas esa referencia?
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