domingo, 30 de noviembre de 2008

PARRICIDAS O NO: ESA ES LA CUESTIÓN

Santiago Sierra, 245 metros cúbicos,2006
Tubos de gas conectados a la Sinagoga de Stommeln, Pulheim, Alemania.

Diles a tus amigos y conocidos, que si no vuelves, es porque tu sangre se ha paralizado y se ha helado al ver esas horribles y feroces escenas, al ver cómo han perecido los inocentes [...]. Diles que, si tu corazón se vuelve de piedra, tu cerebro se transforma en un frío mecanismo de pensar y tu mirada en un simple aparato fotográfico, no por ello volverás de nuevo a ellos [...] Cógeme fuerte de la mano y no tiembles, porque tendrás que ver cosas aún peores.
Z. Gradowski

Hoy contar podéis con aparatos de alta fidelidad
haced acopio de imágenes de márgenes
Anibal Núñez

Pequeño Cronopio ha matado a su padre. No me sorprende. Es necesario alejarse de la tradición y definirse en presente; ya lo planteaban Ralph Waldo Emerson (No pido lo grandioso, lo remoto [...] no me remonto al arte griego), Keats ( ¿Qué hombres/ o qué dioses son éstos? ¿Qué doncellas esquivas?/ ¿Qué enloquecido acoso? ¿Qué lucha por zafarse?) y, cómo no, Wallace Stevens en el terreno de la poética y Barnett Newman en el de la plástica (Nos estamos liberando de las trabas de la memoria, la asociación, la nostalgia, la leyenda, el mito, que han sido los recursos de la pintura europea occidental). Es sólo una constatación, no vamos a adentrarnos en lo que opinaría T. S. Eliot (que reniega de su propia nacionalidad norteamericana ) al respecto. Sea como sea, no debemos olvidar que dentro de la teoría lacaniana el padre, en tanto portador del falo, es el lenguaje. ¿Matar al padre implica, pues, un rechazo del lenguaje mismo en todas sus manifestaciones? Quizás, muchos lo han hecho también en este segundo sentido. ¡A la mierda la concepción fenomenológica del lenguaje! Éste ya no es capaz de crear realidades; las palabras han dejado de significar, ya no existen. Busco/ el término huidizo,/ la expresión inestable/ que signifique, exacta, lo que eres./ Inmóvil en la nada, al margen/ [...] busco,/ busco aquellas palabras/ que no existen. Las palabras ya no existen. Decía Ángel González en "Las palabras inútiles" (1965). Pero esta conciencia, como la anterior, no es exclusiva de la poética y acaba también por infestar a las artes visualidades. Es el estatuto de la imagen fotográfica y su capacidad para traducir una realidad dada lo que ahora se valora. La imagen no muestra nada, por lo que no hay imagen posible. Sentenciaba G. Wacjman a propósito de las fotografías que el Sonderkommando, un grupo de judíos prisioneros, realizó en los campos de concentración nazi. ¿Cuál es, pues, la alternativa coherente? Mostrar que no hay nada que ver o, mejor, la nada para ver. Aunque huela a aporía, Claude Lanzmann logró realizarlo en Shoah, la película realizada por el director acerca del holocausto. No es una película apta para la sobremesa (o al menos para la de cualquiera que no sea Wacjman), pero, oye, no se puede quitar mérito al hombrecillo. Pero las opiniones de los dos anteriores resuenan en la conciencia de G. Didi-Huberman: ¿Qué es eso de que no hay imagen posible? ¡Fuera el escepticismo y la retórica del lenguaje para cuestionar el lenguaje mismo! ¿Qué es eso de matar al padre? Una imagen no es una entidad enunciativa completa, cierto es, pero es una imagen pese a todo, dice Huberman. La frase por él pronunciada debió gustarle, más que nada porque da título al volumen donde el autor reflexiona sobre ello: Imágenes pese a todo. Memoria visual del holocausto. Así que si no han tenido bastante vayan al libro, son casi trescientas páginas para entretenerse un domingo. O eso o andar a ver si, para refutar a Huberman, encontramos una forma novedosa de cometer un acto parricida.

[Nota: Las opiniones vertidas en el siguiente post son fruto de Pilart(heory): mi propio yo ficcional. Lo que yo de verdad opino acerca de Huberman el próximo miércoles 3 de diciembre en Letra Hispánica]


Para los cronopios aludidos

4 comentarios:

Hautor dijo...

Vaya, pues es una pena que me quede sin saber lo que opinas en realidad sobre Huberman. A mí me interesa mucho.

Un hubermaniano.

Pablo S. dijo...

Ya vamos entrando en materia, ya.

Anónimo dijo...

Como dice Eliot, si los párpados que uno pierde en la marea, uy, no, no se acuerda, Elio pierde fuelle en los labios de una boca extraña.Nada es Eliot y Eliot es nada. El mar es algo siempre lejano, nos visitan por las noches los espejos...

Anónimo dijo...

Elio, Elio, Elio...