Haciendo pis de pie C. se veía, en plena transmodernidad (sí, la posmo ya pasó, haber estado atentos), a sí misma como su propio ancestro. También su abuela orinaba de pie en un agujero situado en una casa que, contra todo pronóstico, era lo más ┐homesweethome que C. recordaba; la antítesis perfecta de lo que una-casa-de-abuela-debe-ser. La abuela de C. (llamémosla C2 pues se llamaba igual que ella), no había leído a Beatriz Preciado («La única ley arquitectónica común a toda construcción de baños de caballeros es esta separación de funciones: mear-de pie-urinario/cagar-sentado-inodoro. Dicho de otro modo, la producción eficaz de la masculinidad heterosexual depende de la separación imperativa degenitalidad y analidad. ») ni estudiado con Derrida; no sabía, tampoco, que en el mundo hay gente que utiliza sus BecasArteLeku para mear de pie sobre el puente de Brooklyn (Itziar Ocariz). C. sí, pero en ese momento no era el discurso queer, sino la pura necesidad higiénica lo que las igualaba.
Meando de pie, C. tenía una visión en plano c(y g)enital tan perfecta que desde allí era imposible no verla: «Papel higiénico, tomate, garbanzos… ». Pensamiento 1 «¿Qué coño hace una lista de la compra como tú en un lugar como éste?» Pensamiento 2: « ¿Quién coño compra garbanzos?». C. recuperó la fe en el ser humano: aún podían encontrarse compradores de garbanzos en un antro tan sórdido como aquel. Sin embargo, de repente las palabras de Pablo Scarpa en esa-maravillosa-novela-que-es resonaron en su cabeza: «Ella le dio otra bofetada y le dijo que se callara, que estaba castigado, que aquella noche ya no cenaría espaguetis, sino un plato de garbanzos». Todo cuadraba: compradores de garbanzos: maltratadores psicológicos. La fe en el ser humano reconducida al fondo del agujero donde C2 meaba de pie.
Para los hombres que mean sentados

1 comentario:
http://www.youtube.com/watch?v=ap40zSO4vh0&feature=related
merci
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