sábado, 21 de junio de 2008

SALTO AL VACÍO


Ives Klein, Salto al vacío, 1960

Estamos comiendo en Pans & Company. El tiempo que dura mi ensalada de pasta coincide con el tiempo de preparación de mis oposiciones. Z. me relata las idas y venidas del arte griego y romano: «Laoconte devorando a sus hijos pertenece a la escuela helenística de Rodas», «Un noruego y coca-cola para llevar», «La escultura etrusca influencia a la romana durante la república», «Acuérdate de que las Alegorías pertenecen a la escuela de Alejandría. A-A », «Cuatro con ochenta». No hace falta que hagamos este examen, estamos inventando la transmodernidad. El fin de la ensalada de pasta coincide con el del Imperio Greco Romano. El Arte Renacentista dura hasta el cajero automático y la «línea nerviosa» de Botticelli coincide con mi extracto de cuenta. Me quedan 12 Euros. Llegamos al Instituto. Z. y yo nos despedimos. Quedan aún 15 minutos. Somos gregarios: todo el mundo se agolpa frente a la puerta de entrada; parecen estar citando improvisadamente a K. Vonnegut. Estamos en el Tribunal 5. Decido alejarme y sentarme en el suelo. Desde allí diviso unos ejercicios de parábolas abandonados que me desintoxican de esa amalgama de cuerpos-botelladeaguas-apuntes-DNIs. Los números son felices en su autonomía; la gente no. Pienso en mi libro de Marguerite Duras, pero lo único que tengo es el Temario de Cuerpo de profesores de Enseñanza Secundaria Volumen IV, editorial MAD. Aplico a la literatura una lógica idéntica a la del sexo, la guerra y el arte contemporáneo: aquí todo vale. Decido leer el temario: La Escuela de Chicago. También aquí funcionan los resultados de la lógica de la guerra, el sexo y el arte contemporáneo: resulta ser más interesante de lo que esperaba. Inmersa en el rascacielos Winewright y la arquitectura organicista oigo mi nombre. El gregarismo me impide avanzar, pero la longitud de un Maria-del-Pilar-Sánchez-Gómez al completo hace que la segunda vez que lo repiten haya llegado hasta el miembro del tribunal destinado a comprobar DNIs. El nombre no se rige en términos cuantitativos, así que alguna ventaja habría de tener ser poseedora de una descripción identitaria tan atestada de religión y Estado Español. Si Ben Clark hubiera estado aquí, le habrían nombrado ausente. Tres Ben Clarks equivalen a un Maria-del-Pilar-Sánchez-Gómez: la fonética funciona así, no la he inventado yo. Entro y me siento en la silla que me asignan. Tengo un flash-back: esto es una clase de instituto con sus mesas verdes, sus Alex y Vanesa forever y todo. « ¿Cómo se puede hablar de filosofía en un aula como éste? Me pregunto». Volvamos al principio: Cultura Greco Romana y Pans & Company, eso lo explica todo. Ya estamos todos sentados. Sólo se oye la voz de los miembros del tribunal situados en el pasillo reclamando por última vez: Jessica Gil Fernández [4 segundos de silencio] - Jessica Gil Fernández [4 segundos de silencio] - Jessica Gil Fernández [4 segundos de silencio]: AUSENTE. Cada ausencia parece la firma de una sentencia; resulta siniestro. No me gustaría estar en el pellejo de los ausentes. Observo al personal. El hombre que tengo delante con su melena, su barba y sus canas parece incómodo y fuera de lugar. Normal, es atractivo. Por fin llega el sobre con los temas que han salido de ese bombo «binguero rescatado en nochebuena» descrito por Z. La profesora va poniendo los temas en la pizarra. Geografía-Geografía-Historia-Historia. Como antes de media hora nadie puede abandonar el aula, ya pienso en cómo voy a aguantar aquí tanto tiempo sin escribir nada y sin mi temario Mad (a estas alturas ya le he cogido cariño). Último tema. La compañera de gremio que está detrás me dice: "el próximo es el nuestro". La chica que está detrás de mí es una Sibila. Un 57 precede a un dos puntos y un arte románico. Agradecida, comienzo mi tema. La ventana está abierta y los 40 principales se convierten en el hilo musical de mi oposición; no importa. Puedo simultanear perfectamente San Climent de Tahull con Chenoa y hablar de contrarrestos junto a Ricky Martin (y Eros Ramazzoti). El Pans & Company y el arte Grecorromano hicieron lo suyo, no lo olvidemos. Agradecida sigo; y feliz.

Para D., por todo

1 comentario:

Anónimo dijo...

Bueno y al final en que ha quedado todo... después de este maravilloso relato. Necesito una segunda parte, la consulta de las notas es otro gran momento relatable.

Otra María del Pilar- Álvarez-García.