"Las obras de arte son proposiciones analíticas.
Es decir, si son vistas dentro de su contexto-como arte- no proporcionan ningún tipo de información sobre ningún hecho. Una obra de arte es una tautología"
J. Kosuth
«Durante las dos últimas sesiones se ha considerado dos intentos de poner unos cimientos teóricos sólidos a la doctrina del empirismo lógico de las dos clases de significado de las proposiciones filosóficas. En los dos casos hemos visto, que cuando los criterios de distinción entre constatativos y realizativos se definen de forma precisa, surgen algunos obstáculos lo suficientemente severos como para tener que echar marcha atrás en el intento de fundamentación teórica. […] El error filosófico consiste en hacerse una idea demasiado esquemática de un dominio teórico mucho más complejo de lo supuesto. La verdad y la falsedad, la verificabilidad y la inverificabilidad son tan sólo unas dimensiones entre muchas otras presentes en el uso del lenguaje. […] Sin embargo, no son las únicas. […] Los empiristas lógicos no estaban equivocados, así pues, al ver diferencias entre un enunciado científico y un aserto ético. Estaban equivocados por el hecho de olvidar que esos dos casos eran en realidad sólo dos casos. Como escribió Austin una vez, no son las cosas, sino los filósofos los que son simples.
El error del caso -aquello en que el empirismo lógico necesitaba de enmienda- radica en considerar los enunciados como expresiones, en vez de cómo actos cuya fortuna se encuentra sujeta a muy diversas circunstancias. Este ligero cambio de perspectiva es, no obstante, crucial. Como meros signos, podemos preguntar de un enunciado si es verdadero (o falso) o si es verificable (o no). En tanto que acto, la cuestión es si resulta afortunado o si no lo resulta (y porqué). Visto de este otro modo, tal acto es una aserción como una recomendación o una expresión de un sentimiento. Ahora bien, aceptado esto, todos estaremos de acuerdo en aceptar que el criterio de la verdad (o de la falsedad) no hace justicia a la complejidad del caso.»
El error del caso -aquello en que el empirismo lógico necesitaba de enmienda- radica en considerar los enunciados como expresiones, en vez de cómo actos cuya fortuna se encuentra sujeta a muy diversas circunstancias. Este ligero cambio de perspectiva es, no obstante, crucial. Como meros signos, podemos preguntar de un enunciado si es verdadero (o falso) o si es verificable (o no). En tanto que acto, la cuestión es si resulta afortunado o si no lo resulta (y porqué). Visto de este otro modo, tal acto es una aserción como una recomendación o una expresión de un sentimiento. Ahora bien, aceptado esto, todos estaremos de acuerdo en aceptar que el criterio de la verdad (o de la falsedad) no hace justicia a la complejidad del caso.»
[ACERO FERNÁNDEZ, J. J., Filosofía y análisis del lenguaje, Madrid, Ediciones pedagógicas, 204, p.204]
Para J. Vindel

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